De sol a sol - Estoicismo cínico
A día de hoy se ama en nombre de la eternidad y lo perentorio. Se juramenta amor expreso cuando los deseos son los que valen. La procacidad está envalentonada y nos somete, a los decentes, a los que procuramos decencia.
Se ha aupado a la lascivia como la vía de la satisfacción y, tristemente, se denomina amor. Se ha castigado con ferocidad a lo pulquerrímo y la dignidad es mencionada solo en tés de tías, pero a veces, con añoranza.
Y los decepcionados, con angustia, escribimos sobre lo que a nadie le interesa y lo que a la mayoría le mortifica hablar. Pues nadie da cuenta del valor que es el amor (sin valor hoy, duele decirlo) y que hoy es exclusivo en decadentes, críticos pero sensatos.
¡Qué injusticias las cometidas en iglesias! ¡Qué engañifas las que se proclaman con la venia celestial! ¡Qué descaro tan vasto es el que tiene cabida en los novios! ¡Qué desatino el sentir amor en estas épocas! ¡Inoportuno lo natural!
Pues ser estoico es tan común hoy. No hay remedio. Solo silbamos y miramos al cielo. Damos cuenta de las costumbres perdidas con el paso del tiempo pero no se hace nada por corregir las presentes. ¿El dilema? ¿Amar? Tal vez: No entregues amor con premura, mas si con cautela. Eso es.
Se ha aupado a la lascivia como la vía de la satisfacción y, tristemente, se denomina amor. Se ha castigado con ferocidad a lo pulquerrímo y la dignidad es mencionada solo en tés de tías, pero a veces, con añoranza.
Y los decepcionados, con angustia, escribimos sobre lo que a nadie le interesa y lo que a la mayoría le mortifica hablar. Pues nadie da cuenta del valor que es el amor (sin valor hoy, duele decirlo) y que hoy es exclusivo en decadentes, críticos pero sensatos.
¡Qué injusticias las cometidas en iglesias! ¡Qué engañifas las que se proclaman con la venia celestial! ¡Qué descaro tan vasto es el que tiene cabida en los novios! ¡Qué desatino el sentir amor en estas épocas! ¡Inoportuno lo natural!
Pues ser estoico es tan común hoy. No hay remedio. Solo silbamos y miramos al cielo. Damos cuenta de las costumbres perdidas con el paso del tiempo pero no se hace nada por corregir las presentes. ¿El dilema? ¿Amar? Tal vez: No entregues amor con premura, mas si con cautela. Eso es.

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