Qué sé yo de nada - Malas reminiscencias en 2043
Y es que la falta de educación política en este país se había vuelto algo tan banal que la clase política de ese entonces robaba a montones y la juventud se mostraba reacia por momentos. Le daba igual. La tecnología había golpeado de manera contundente. ¿Qué sucedía con la juventud?
Nadie entendía un carajo de democracia y se tenía una versión más que errada de ella. Las manifestaciones eran su tope en participación ciudadana. En ellas seguían los comportamientos de los protestantes mas violentos y recalcitrantes de esas épocas. Eran los fantoches de alguien más. Alguien que los instrumentalizo con fines deleznables. No se daban cuenta. No entendían participación ciudadana en absoluto. La materia en ciencias democráticas, nula o casi inexistente por ese entonces, aporto mucho a ese éxodo que superamos, con mucho éxito.
Todo ha cambiado hoy en día. Tenemos funcionarios probos y grandes construcciones (no hechas por empresas corruptas, obvio) envidiables en la región sur de América. Tenemos políticos que no tienen ninguna investigación en su haber desde hace 15 años. La prensa hace un trabajo impecable y veraz, pieza fundamental que recuperó después de un tiempo de desdicha moral. Y, sobretodo, una juventud desprendida que ama hacer política en bien de un país que crece en economía muy por encima del promedio continental. El apego por la política empezó cuando se deshicieron del hedor televisivo. Asi empezó el cambio.
Nadie entendía un carajo de democracia y se tenía una versión más que errada de ella. Las manifestaciones eran su tope en participación ciudadana. En ellas seguían los comportamientos de los protestantes mas violentos y recalcitrantes de esas épocas. Eran los fantoches de alguien más. Alguien que los instrumentalizo con fines deleznables. No se daban cuenta. No entendían participación ciudadana en absoluto. La materia en ciencias democráticas, nula o casi inexistente por ese entonces, aporto mucho a ese éxodo que superamos, con mucho éxito.
Todo ha cambiado hoy en día. Tenemos funcionarios probos y grandes construcciones (no hechas por empresas corruptas, obvio) envidiables en la región sur de América. Tenemos políticos que no tienen ninguna investigación en su haber desde hace 15 años. La prensa hace un trabajo impecable y veraz, pieza fundamental que recuperó después de un tiempo de desdicha moral. Y, sobretodo, una juventud desprendida que ama hacer política en bien de un país que crece en economía muy por encima del promedio continental. El apego por la política empezó cuando se deshicieron del hedor televisivo. Asi empezó el cambio.

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