Cronistoria della vita - Año Atroz II
Regresar. Pasaron casi 3 meses y volvía al lugar que antes de la hecatombe viral quería y me moría por abandonar. Efectos del estrés, efectos pandémicos. Forzado a usar bicicleta porque quería mantener distancia de los demás y porque me irritaba ver personas con trajes que antes solo veía en hospitales.
Desafié un miedo que tenía producto de mil y un caídas, traumáticas todas. Conseguí domar ese ridículo pavor y unas semanas después, andaba como gorda en tobogán. Aún con problemas de cambios (más complicados que los de autos mecánicos) podría decir que me volví un amigo de las dos ruedas.
Mantenía un buen físico, no lo creía. Ni el tiempo haciendo calistenia me convirtió en lo que era en tiempos de bicicletas y andadas. El peso que nunca pensaba ver en alguna báscula, brutales maneras de sudar. Sobre todo recuerdo con añoranza algún día en que manejaba sobre la hora, oscura si acaso, a toda prisa antes de la hora del cierre total, el silencio sepulcral obligado en las calles, media ciudad hasta llegar a casa.
Y si la rutina ciclista ya era un gran cambio luego de meses enclaustrado, también había explorado el camino o estaba camino a ser un cinéfilo en potencia. Horas y horas de series y películas que muchas veces me quitaban el sueño, el vicio que nunca tuve quizá pero me moría por tenerlo.
Pero ese camino sobre ruedas se vió empañado (aunque yo me estaba cansando también, como premonitorio si acaso) cuando una noche de Sábado me atacaron a mansalva 3 tipos para robarme lo poco o nada que tenía y destrozarme la nariz a puños y patadas. Se llevaron nada y todo a la vez. 0 de valor salvo un reloj trucho y un celular de china procedencia; empero toda una vida por delante de desconfianza y rencor justificable hacia los indeseables cacos de la vida.
Ah pero la bici salió herida y los cambios que tanto me gustaban se fueron a la mierda y yo también y así me sentía aliviado un poco por dentro, un alegato para llevar la ira de forma interna, casi como siempre en mi. Destruido yo, destruida la bicicleta tamaño infante, todo en orden. Y así acababa el año atroz, escabroso y obscuro que pasé y hasta hace poco entendí que si sobreviví ese, podría con cualquier adversidad. Podré vencer.
.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario