23 - Lección aprendida, adelante

Te odio, tanto como podría odiarme a mi mismo. Odio lo que sentí, lo que imaginé y planifiqué. Odio tanto haber gimoteado por algo gaseoso fabricado en mi subconsciente, inconscientemente.

Cimentar amor en base a nimiedades, costumbres o charlas sobre Charly o políticos japoneses fue algo inadecuado pero comprensible en el hijo vacío de afecto y palabras reconfortantes. Crecer viendo masacres internas, comportamientos de hampón y palabras que agrietan el alma distorsionan sentimientos, palabras y emociones. Y soy culpable, no lo niego. Pero sobrepensar es algo que no puedo dejar de hacer. Ni con 7 ni ahora de 21. Y vi un futuro donde solo había afabilidad y ganas de hacer migas. El futuro idealizado germinado de mis vivencias miserables, el escape surrealista. Pero no, trastabillé. Quizá por ignorar señales, adrede, o la estupidez me sobrepasó. Una o dos.

Aprender, aceptar, tragar amargo y seguir aún cuando todo parezca insuperable. El camino que traces, la vida no como sueño sino como un destino, debe ser real. Amé pero solo yo, basado en una compatibilidad genuina pero malinterpretada. Y de los errores se aprende y quiero hacerlo. Lección aprendida.




Comentarios